Las deudas y el costo de vida cambiaron la forma de consumir en Quito. Las familias recortan gastos básicos mientras aplazan viajes, créditos y vivienda.
La presión sobre las finanzas familiares se convirtió en el principal factor que condiciona el consumo en Quito durante 2026. El aumento de las deudas, los ingresos insuficientes y la necesidad de concentrar el presupuesto en productos básicos están modificando la manera en que los hogares compran, viajan y planifican sus decisiones financieras.
El panorama quedó reflejado en el informe Perspectivas de Consumo en Quito, elaborado por la consultora económica Oikonomics Consultora Económica durante el primer trimestre de 2026.
Según el estudio, el 52% de los habitantes del Distrito Metropolitano de Quito considera que la inestabilidad económica del hogar es la principal razón para reducir o cambiar sus hábitos de consumo. Entre los factores que más afectan el gasto aparecen las deudas acumuladas, la insuficiencia de ingresos y la necesidad de priorizar productos esenciales.
El reporte también muestra un cambio frente a lo ocurrido en 2025. La inseguridad, que el año pasado figuraba entre las principales preocupaciones para consumir, perdió relevancia en 2026 y cayó a niveles mínimos. En contraste, el costo de vida pasó a ocupar el centro de las decisiones económicas de los hogares.
A esto se suma la percepción de precios altos, mencionada por el 19% de los encuestados, mientras que el 10% relaciona sus restricciones con la falta de empleo y otro 9% con las dificultades para acceder a crédito.
Hogares ajustan gastos, cambian hábitos de compra y frenan decisiones financieras
La reorganización del presupuesto familiar ya se refleja en la manera en que los quiteños consumen. Durante el primer trimestre del año, los mayores gastos se concentraron en alimentos, salud, supermercados y transporte, mientras otros rubros quedaron relegados.
Sin embargo, el estudio detecta una intención de aumentar el gasto en categorías menos esenciales durante los próximos meses, especialmente en vestimenta, entretenimiento, restaurantes y turismo local. El comportamiento revela que, pese a las restricciones económicas, muchas familias intentan mantener pequeños espacios de ocio y bienestar.
Para Martín Cadena, esta dinámica responde al deterioro progresivo del poder adquisitivo en los hogares urbanos.
“El problema ya no responde únicamente al temor o a la incertidumbre. Los ingresos dejaron de crecer al ritmo del costo de vida y muchas familias enfrentan un nivel de endeudamiento que presiona el presupuesto mensual. Por eso aparecen recortes incluso en gastos esenciales, mientras se intenta conservar pequeños espacios de bienestar como salidas o entretenimiento”, explicó el economista.
El ajuste económico también modificó los lugares de compra. El 47% de los quiteños prefiere adquirir víveres y productos del hogar en supermercados e hipermercados, seguidos por tiendas de barrio con el 21% y mercados tradicionales con el 18%.
El informe identifica una mayor preferencia por cadenas como Supermaxi, AKÍ y TuTi, principalmente por promociones, precios competitivos y la posibilidad de concentrar compras en un solo lugar.
La cautela financiera también aparece en decisiones de largo plazo. El 97% de los encuestados aseguró que no tiene previsto comprar vivienda en el corto plazo, mientras que el 80% indicó que tampoco planea solicitar créditos, debido a deudas previas, tasas de interés o decisión personal.
En el caso del turismo, el 69% de los quiteños señaló que no viajará durante el siguiente trimestre. Entre quienes sí contemplan desplazamientos, más de la mitad planea hacer turismo local, con destinos como Manabí, Tungurahua y Esmeraldas entre los más mencionados.
Aunque el informe registra una leve mejora en las expectativas económicas para los próximos meses, esa percepción todavía no se traduce en una recuperación real de la capacidad de gasto de las familias quiteñas.



