Cinco meses después del cierre fronterizo, hoteles vacíos, negocios paralizados y calles sin turistas reflejan la crisis que golpea al sur del país.
Los cantones fronterizos de la provincia de Loja enfrentan uno de sus momentos más complejos luego de casi cinco meses de restricciones en los pasos limítrofes con Perú. La reducción del movimiento turístico y comercial dejó pérdidas de hasta el 80% en actividades económicas de sectores como hotelería, gastronomía y transporte en zonas como Macará y Zapotillo.
La medida se mantiene vigente desde diciembre de 2025. Actualmente, solo permanecen habilitados los pasos de Puente Internacional de Rumichaca y Huaquillas, mientras en el sur del país persiste la incertidumbre por la falta de una fecha oficial de reapertura.
El impacto económico golpeó especialmente a pequeños negocios que dependían del tránsito constante de visitantes peruanos. En ciudades fronterizas, locales comerciales operan con una demanda mínima y varios emprendimientos redujeron personal o suspendieron actividades ante la caída de ingresos.
Alfonso Chininin Campoverde, presidente de la Cámara Provincial de Turismo de Loja, cuestionó las decisiones adoptadas por el Gobierno Nacional y describió el escenario como una situación crítica para las economías locales.
“El turismo murió y los negocios atraviesan una situación crítica”, comentó en declaraciones recogidas por Diario Crónica.
Según explicó, representantes del sector turístico realizan recorridos permanentes por los cantones afectados para evaluar las consecuencias del cierre fronterizo. A esto se suma el temor de visitantes peruanos de ingresar a la zona, situación que profundizó la disminución de viajeros y el deterioro comercial.
Chininin también recordó que antes de las restricciones numerosos emprendedores invirtieron en ampliaciones, créditos y generación de empleo con la expectativa de un mayor movimiento turístico. Sin embargo, el cierre cambió completamente el panorama económico de la región.
En Zapotillo, la situación mantiene en alerta a comerciantes y empresarios locales. Roger Coronel, docente, emprendedor y expresidente de la Cámara de Comercio del cantón, explicó que gran parte de la economía depende del intercambio binacional y de la llegada de turistas desde Perú.
De acuerdo con Coronel, las ventas actuales representan apenas una parte de lo que registraban antes de las restricciones fronterizas. La disminución del flujo de visitantes afectó a hoteles, restaurantes, transporte y pequeños negocios familiares que tradicionalmente vivían de la dinámica comercial entre ambos países.
Aunque muchos establecimientos funcionan en inmuebles propios, varios arrendatarios abandonaron sus locales debido a la baja rentabilidad. Paralelamente, comenzó a presentarse un fenómeno distinto en el cantón: comerciantes provenientes de otras ciudades buscan instalarse en Zapotillo ante los problemas de inseguridad registrados en diferentes regiones del país.
Para algunos sectores, esta llegada de nuevos emprendedores convierte al cantón en una alternativa de estabilidad, aunque también incrementa la competencia para los comerciantes locales en medio de una economía debilitada.
Mientras tanto, habitantes y sectores productivos continúan a la espera de decisiones del Gobierno que permitan reactivar la frontera y recuperar el movimiento económico que históricamente sostuvo a la región sur del Ecuador.



