La normalización del paso fronterizo entre Ecuador y Perú abre una nueva etapa para Macará. El comercio, el transporte y la hotelería prevén una recuperación económica de hasta el 30 % tras pérdidas superiores a USD 10 millones.
La reapertura total del paso fronterizo entre Ecuador y Perú, concretada la noche del 7 de julio de 2026 tras seis meses y medio de cierre, reactivó las expectativas económicas en Macará. Comerciantes, transportistas, hoteleros y productores estiman que la economía del cantón podría recuperar hasta un 30 % de su dinamismo durante julio gracias al regreso de compradores peruanos, turistas y al restablecimiento del intercambio comercial.
La medida restablece uno de los principales corredores terrestres entre ambos países, del que dependen actividades como el comercio minorista, el transporte de pasajeros, la hotelería y otros servicios turísticos. Durante el periodo de restricciones, vigente desde el 24 de diciembre de 2025, las afectaciones económicas para Macará superarían los USD 10 millones.
Comercio y turismo vuelven a dinamizar la actividad fronteriza
El comercio es uno de los sectores que más espera beneficiarse con la normalización del tránsito fronterizo. Los establecimientos dedicados a la venta de abarrotes, calzado y textiles confían en recuperar la llegada de compradores peruanos, un mercado que representa una fuente importante de ingresos para el cantón.
La reapertura también comienza a reflejarse en la actividad turística y el transporte. Taxistas, conductores de buses interprovinciales y propietarios de hospedajes reportan un mayor movimiento de visitantes y comerciantes, lo que incrementa la demanda de alojamiento, gastronomía, movilidad y otros servicios vinculados al turismo fronterizo.
Comerciantes de Macará esperan que este mayor flujo de visitantes impulse las ventas y les permita recuperar parte de la liquidez perdida durante los meses de cierre. En el transporte, los operadores confían en recuperar sus ingresos, que durante las restricciones descendieron de entre USD 20 y USD 40 diarios a cerca de USD 15, un monto insuficiente para cubrir los costos operativos.
La recuperación del flujo de visitantes también devuelve a Macará su papel como punto estratégico para la conectividad terrestre entre Ecuador y Perú. Este corredor favorece el intercambio comercial y genera un efecto multiplicador sobre las empresas vinculadas a la cadena turística, cuya actividad depende en gran medida de la movilidad binacional.
La reapertura también genera reacciones políticas
La decisión de reabrir la frontera también provocó interpretaciones en el ámbito político. Representantes del oficialismo, entre ellos aspirantes a la Prefectura de Loja y a varias alcaldías de la provincia, atribuyen la medida a las gestiones realizadas ante el Gobierno.
Sin embargo, parte de la ciudadanía sostiene que el restablecimiento del paso fue consecuencia de la presión ejercida por habitantes de ambos lados de la frontera durante los meses de cierre.
Aunque las perspectivas para julio son favorables, los sectores productivos coinciden en que mantener el crecimiento dependerá de la estabilidad del paso binacional y de la implementación de medidas que promuevan el comercio, el turismo y la inversión en la zona fronteriza.



