Con el fin de posicionarse en el segmento de naturaleza, la región avanza en un plan de desarrollo sostenible. La estrategia busca mejorar la experiencia del visitante y dinamizar la economía de las comunidades locales.
El turismo de naturaleza se ha posicionado como uno de los más importantes en el país, impulsado por su biodiversidad y una oferta que combina prácticas ancestrales con innovación. En este contexto, la región amazónica busca consolidarse como destino principal para los viajeros de este segmento.
Provincias como Orellana, Napo, Pastaza y Sucumbíos ya registran un posicionamiento turístico estable; sin embargo, la estrategia actual del sector no apunta a la masificación ni al aumento del flujo de visitantes, sino a extender el tiempo de permanencia de los turistas y a elevar el valor de la experiencia.
Entre los principales atractivos de la Amazonía resaltan recorridos por el Parque Nacional Yasuní y la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno. Asimismo, los planes locales prevén captar personas interesadas en el turismo comunitario, la observación de aves, la navegación fluvial y las caminatas guiadas por la selva.
En este sentido, el fortalecimiento de estos destinos busca alinearse con los objetivos de conservación y sostenibilidad del país, mediante una propuesta que integra servicios de hospedaje, gastronomía, transporte y guianza, complementados con la venta de artesanías, la interpretación ambiental y la difusión de actividades culturales.
De acuerdo con la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2025 – 2030, es necesario que se implementen estas propuestas turísticas, y que en ellas se contemplen las actividades económicas sostenibles y la participación de los pueblos y nativos.
Para implementar estos lineamientos, la planificación pretende aprovechar las condiciones del territorio, caracterizado por su proximidad geográfica y una alta densidad biológica, y diseñar rutas que optimicen los desplazamientos de los viajeros internacionales y aseguren una experiencia de inmersión profunda.
En tanto, la ejecución de estos proyectos requiere resolver limitaciones logísticas que, según autoridades locales, aún frenan el desarrollo local. Los desafíos se concentran en mejorar la conectividad vial y aérea, estructurar campañas de promoción internacional, estandarizar la capacitación de los operadores y facilitar el acceso a créditos públicos o privados.



