El sector turístico en Chile muestra un crecimiento sostenido y se convierte en un impulsor fundamental de la economía local, generando empleo y oportunidades de desarrollo en regiones rurales.
El turismo se erige como una herramienta poderosa para activar la economía en zonas rurales de Chile. Este sector ha experimentado un auge significativo, proyectándose que a finales de este año represente el 9.7 % de la economía nacional, con una contribución que supera los niveles prepandémicos.
Según el Informe Anual de Impacto Económico del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), se espera que el turismo aporte a la economía chilena un 2,6 % de ingresos por encima de lo registrado en 2019.
Además, se prevé que el sector genere más de un millón de empleos, superando las cifras de 2019 en un 0,5 %.
El turismo no solo impulsa la economía nacional, sino que también dinamiza la economía circular en las zonas rurales. Durante las temporadas estivales, se activan diversos sectores, como alojamientos, restaurantes, comercio de artesanías, guías turísticos y servicios de transporte.
El impacto positivo se extiende a lo largo de la cadena productiva, fortaleciendo comunidades locales y diversificando la oferta turística.
Uno de los programas emblemáticos en este esfuerzo es “Servicio País”, que trabaja en colaboración con 30 organizaciones del sector turístico y 26 proyectos a nivel nacional. Este programa se enfoca en potenciar lugares que, aunque carecen de capital humano con competencias técnicas en turismo, presentan un importante potencial de desarrollo. La capacitación y formación especializada son clave para brindar herramientas y conocimientos a los participantes, con el objetivo de crear entornos turísticos más inclusivos y respetuosos.
Dos proyectos destacados dentro del programa se centran en el enfoque de género y se desarrollan en Quilaco, Biobío, y Curarrehue, Araucanía. En estas áreas, las mujeres desempeñan un papel crucial en la elaboración de productos locales y servicios turísticos. Por lo tanto, trabajar en torno a la temática de comercialización y desarrollo del turismo impacta directamente en su autonomía económica, empoderamiento y autoestima.
Además, se están estableciendo seis escuelas de turismo para asesorar a emprendedores locales en áreas como alojamiento, gastronomía, guías locales y artesanías. Este enfoque busca diversificar la oferta existente y fortalecer la cadena productiva turística, brindando oportunidades de empleo a nivel local, especialmente para jóvenes y mujeres.
La activación del turismo en estas áreas rurales no solo tiene un impacto económico, sino que también ofrece la posibilidad de que las generaciones más jóvenes permanezcan en sus lugares de origen, evitando la necesidad de desplazarse en busca de mejores oportunidades laborales.
Ejemplos destacados incluyen iniciativas en Cabildo, Valparaíso, donde se trabaja en el turismo como una alternativa de crecimiento ante el impacto de la sequía en la ganadería y agricultura local. En Yerbas Buenas, Maule, se están asesorando a agrupaciones vinculadas al turismo, la cultura y el patrimonio, así como a emprendedores locales, para promover una comunidad llena de tradición y riqueza natural.
Otro proyecto relevante se desarrolla en Palena, Los Lagos, donde se capacita a personas que ofrecen servicios turísticos, como pesca, cabalgatas, gastronomía y artesanía, con el objetivo de impulsar negocios y brindar un servicio de calidad a los turistas.
Las postulaciones al programa “Servicio País” están abiertas hasta el 11 de noviembre, buscando aportar al desarrollo local en áreas vulnerables con un gran potencial en diversos campos, incluyendo el turismo. Este año por primera vez se abren cupos a carreras técnicas que puedan sumarse a la tarea que se desarrolla a lo largo del país de las áreas de administración, finanzas, construcción, agrícola y turismo


