El WTTC prevé que el turismo ecuatoriano recupere en 2026 los niveles económicos previos a la pandemia. La conectividad aérea y la diversificación de mercados aparecen entre los principales desafíos para mantener ese avance.
El turismo ecuatoriano se encamina hacia una nueva etapa de crecimiento. De acuerdo con las proyecciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), la actividad aportaría US$ 6.500 millones a la economía del país en 2026, una cifra que supera ligeramente los registros de 2019 y que equivaldría al 4.9% del Producto Interno Bruto nacional.
Tras varios años de recuperación, el sector dejaría atrás el rezago provocado por la pandemia y retomaría una senda de expansión sostenida. Para 2036, la contribución económica del turismo alcanzaría los US$ 8.500 millones, con un crecimiento promedio anual del 2.6%.
La evolución también se reflejaría en el empleo. Las estimaciones indican que el turismo sostendrá cerca de 470.500 puestos de trabajo en 2026, un 6.5% más que en 2019, con una participación del 5.6% dentro del empleo total del país. A largo plazo, el WTTC prevé la creación de casi 79.000 nuevos empleos, lo que llevaría al sector a superar los 549.000 puestos de trabajo en 2036.
El gasto de los visitantes internacionales seguirá siendo el principal motor de la actividad turística. Para 2026, se proyecta que alcance los US$ 3.100 millones, impulsado principalmente por mercados como Estados Unidos, Venezuela y Colombia, que actualmente figuran entre los principales emisores de viajeros hacia Ecuador.
Al mismo tiempo, el turismo doméstico continúa ganando terreno. El gasto interno llegaría a US$ 1.600 millones en 2026, por encima de los niveles observados antes de la pandemia, lo que aporta mayor equilibrio a la demanda turística del país.
Diversificación y conectividad, claves para sostener el crecimiento
Las perspectivas para Ecuador coinciden con las conclusiones del estudio global “Accelerating Travel & Tourism Recovery”, elaborado por el WTTC a partir del análisis de cien crisis que afectaron a destinos turísticos durante las últimas cuatro décadas.
Según la investigación, los destinos que recuperan más rápido su actividad son aquellos que mantienen la conectividad aérea, respaldan a las pequeñas y medianas empresas turísticas, coordinan respuestas ágiles entre el sector público y privado y generan confianza entre los viajeros mediante estrategias de comunicación claras.
El informe también concluye que la diversificación de mercados emisores y productos turísticos reduce la vulnerabilidad frente a futuras crisis y facilita una recuperación más rápida. En ese contexto, Ecuador enfrenta una oportunidad para ampliar su base de visitantes internacionales y fortalecer segmentos que permitan sostener el crecimiento proyectado para la próxima década.



