Aunque Ecuador no es sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el torneo sí tiene efectos en el bolsillo de los hinchas, impulsando compras, reuniones y gastos extraordinarios.
Para la mayoría de los ecuatorianos, la Copa Mundial de la FIFA 2026 no se vive en los estadios de Estados Unidos, México o Canadá. El verdadero escenario estará en las salas de las casas, frente a una pantalla, acompañado de familiares y amigos. Cada partido de la Tricolor también traerá decisiones de compra, reuniones improvisadas y gastos que, sumados, moverán millones de dólares en distintos sectores de la economía.
Con una proyección de 5,6 millones de hogares para finales de 2026, las empresas del sector tecnológico anticipan una mayor demanda de televisores. Cerca de 13 millones de ecuatorianos siguen habitualmente el fútbol y el año mundialista suele acelerar la renovación de equipos. De acuerdo con Giorgy Toledo, gerente de Investigación y Desarrollo de Indurama, el mercado nacional de televisores podría crecer alrededor de 40%, mientras que esta categoría ya representa cerca del 20% del mercado de electrodomésticos.
A ello se suman los gastos asociados a cada encuentro. Entre bebidas, snacks, parrilladas, suscripciones a plataformas digitales y encuentros familiares, un hogar podría desembolsar entre US$ 50 y US$ 200 adicionales durante el campeonato.
Ese comportamiento tendría un efecto directo sobre la actividad comercial. La Cámara de Comercio de Guayaquil proyecta que las ventas del comercio ecuatoriano durante junio y julio de 2026 alcancen aproximadamente US$ 19.157 millones, lo que representaría un incremento de 9,3% frente al mismo periodo del año anterior. En términos monetarios, equivaldría a US$ 1.638 millones adicionales respecto a 2025.
Los establecimientos gastronómicos también esperan beneficiarse del ambiente futbolero. Restaurantes, bares, cafeterías, patios de comida y servicios de entrega a domicilio calculan ingresos cercanos a US$ 216 millones vinculados al consumo generado durante los partidos de Ecuador.
Las apuestas deportivas aparecen entre las actividades con mayores perspectivas de crecimiento. Según estimaciones citadas por el economista Alberto Acosta Burneo, este mercado superó los US$ 134 millones en ventas durante 2025. Un aumento de entre 20% y 30% impulsado por el Mundial llevaría el movimiento del sector a ubicarse entre US$ 161 millones y US$ 174 millones. Si la Selección alcanza las fases decisivas, el volumen podría acercarse a US$ 190 millones.
Detrás de esas cifras existe una cadena económica más amplia. Con base en estimaciones elaboradas a partir de la Matriz Insumo Producto del Banco Central del Ecuador, la industria de apuestas genera más de 22.000 empleos directos e indirectos, alrededor de US$ 57 millones en remuneraciones y cerca de US$ 252 millones en producción total.
Aunque la mayoría seguirá el torneo desde Ecuador, miles de aficionados planean acompañar a la Tricolor en Norteamérica. Se estima que hasta 45.000 ecuatorianos podrían desplazarse a Estados Unidos, México y Canadá durante la competencia, impulsados en parte por la amplia comunidad migrante radicada en territorio estadounidense.
Asistir al Mundial requerirá presupuestos elevados. Los gastos por persona oscilan entre US$ 4.000 y US$ 7.000, incluyendo vuelos, alojamiento, transporte interno, alimentación y entradas. Los paquetes más exclusivos superan los US$ 13.000 y pueden acercarse a US$ 20.000. Bajo esas proyecciones, el desembolso total de los aficionados ecuatorianos en los países sede podría situarse entre US$ 180 millones y US$ 315 millones.
Mientras tanto, el negocio del Mundial sigue expandiéndose a escala internacional. La edición de 2026 es la primera con 48 selecciones, una ampliación que incrementa el número de partidos y abre nuevas oportunidades comerciales para patrocinadores y transmisiones.
Un estudio de OpenEconomics elaborado para la FIFA y la Organización Mundial del Comercio estima que el torneo generará alrededor de US$ 80.000 millones en actividad económica global, además de aportar más de US$ 41.000 millones al producto interno bruto mundial. Por su parte, la FIFA prevé ingresos superiores a US$ 9.000 millones provenientes de derechos audiovisuales, patrocinios, hospitalidad y venta de entradas.
Aunque Ecuador no figure entre los países anfitriones, el Mundial volverá a sentirse en la cotidianidad de millones de personas. Las compras para ver un partido, una reserva en un restaurante, una apuesta desde el celular o un viaje para alentar a la Selección muestran cómo el mayor espectáculo del fútbol también transforma hábitos de consumo y activa negocios mucho más allá de la cancha.



