El Gobierno busca pasar de 1,2 millones a 3 millones de visitantes estadounidenses en cuatro años mediante mejoras en conectividad aérea, promoción internacional, cooperación en seguridad y atracción de inversión extranjera para ampliar la infraestructura turística.
Ecuador se ha fijado una de las metas turísticas más ambiciosas de la región: alcanzar los 3 millones de visitantes internacionales en 2030, frente a los 1,2 millones actuales. El objetivo, impulsado por el Ministerio de Turismo, contempla una combinación de expansión aérea, diversificación de productos y captación de capital extranjero para fortalecer la capacidad del sector.
La viceministra de Turismo, María José Reshuan, explicó en una entrevista con EFE Agencia en Nueva York que la meta responde a una visión de largo plazo orientada a consolidar al turismo como uno de los principales motores económicos del país.
Actualmente, la actividad representa el cuarto generador de ingresos no petroleros de Ecuador. Sin embargo, el Ejecutivo busca elevar su participación hasta convertirla en el segundo o tercer sector económico más relevante, en línea con la estrategia regional de diversificación productiva.
EE.UU. lidera el crecimiento proyectado del turismo hacia Ecuador
Estados Unidos continúa siendo el mayor mercado emisor hacia Ecuador y concentra buena parte de las acciones promocionales y de conectividad impulsadas por el Gobierno. Dentro de ese flujo sobresale el denominado “turismo de raíces”, vinculado a la diáspora ecuatoriana en el exterior, que representa alrededor del 47 % de las llegadas internacionales al país.
La viceministra señaló además que las rutas estratégicas hacia Estados Unidos y Canadá mantienen ocupaciones superiores al 90 %, un indicador que evidencia una demanda sostenida y capacidad de crecimiento para nuevas frecuencias y operaciones.
El comportamiento de estas rutas resulta especialmente relevante para aerolíneas, operadores receptivos, cadenas hoteleras e inversionistas, en un contexto donde la conectividad continúa siendo uno de los principales factores de competitividad turística en América Latina.
En paralelo, el Gobierno ecuatoriano busca contener el impacto internacional derivado de los desafíos de seguridad que enfrenta el país. Aunque Reshuan evitó profundizar sobre las afectaciones concretas al turismo, sí reconoció que la confianza internacional influye directamente en la decisión de viaje.
“El turismo es percepción, y trabajamos para fortalecer la confianza internacional en el país”, afirmó.
Las declaraciones coinciden con la reciente reunión en Nueva York entre el presidente Daniel Noboa y Kristi Noem, enviada especial estadounidense para el Escudo de las Américas, enfocada en reforzar la cooperación bilateral contra el crimen organizado.
Para la industria turística regional, la gestión reputacional se ha convertido en un elemento decisivo, especialmente en destinos que dependen de mercados de larga distancia sensibles a las alertas de seguridad y estabilidad.
Inversión y promoción internacional, claves en la estrategia ecuatoriana
La administración ecuatoriana también busca atraer inversión internacional para desarrollar infraestructura hotelera y servicios complementarios que permitan acompañar el crecimiento proyectado de visitantes.
Según Reshuan, el país mantiene apertura al capital extranjero con el objetivo de ampliar su capacidad turística y fortalecer la oferta disponible en distintos segmentos. El reto implica no solo incrementar la promoción exterior, sino también responder con mayor infraestructura, alojamiento, transporte y experiencias especializadas capaces de absorber una eventual expansión de la demanda internacional.
En ese escenario, productos asociados al turismo de naturaleza, lujo sostenible, cultura y aventura continúan posicionándose entre las principales oportunidades de desarrollo para el destino andino.
Como parte de esa estrategia de posicionamiento, Ecuador presentó esta semana en Manhattan la iniciativa “Casa Ecuador”, una embajada itinerante instalada en el barrio de Tribeca.
La propuesta, impulsada por el sector privado, exhibe experiencias vinculadas a las cuatro regiones naturales del país —Amazonía, Andes, Costa y Galápagos— mediante recorridos temáticos, gastronomía, música y expresiones artísticas.
La activación busca fortalecer la visibilidad internacional del destino de cara al Mundial de fútbol y reforzar la proyección de la biodiversidad y la identidad cultural ecuatoriana ante el mercado estadounidense.



